En el siglo XX, se solidificó el concepto de unidad de la vida terrestre, y el siglo XXI vio el surgimiento y establecimiento de la
astrovirología. Hasta la fecha, no se ha identificado vida que se origine más allá de la Tierra. Desde entonces, se ha refutado el caso singular en el que la NASA investigó posibles microfósiles en eyecciones marcianas encontradas en la Tierra. Este informe sugiere que es esencial una discusión y un análisis más completos de las firmas biológicas y los métodos de comunicación de la vida. Estos enfoques son cruciales no sólo para evitar pasar por alto la posible existencia de inteligencia extraterrestre (ETI), sino también
para prevenir posibles infecciones humanas que podrían surgir del contacto extraterrestre. Además, las infecciones terrestres por microorganismos que originalmente derivaron de la Tierra y regresaron, requieren investigación debido a posibles mutaciones y posterior aumento de patogenicidad.
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