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Los robots microbianos metálicos (MMR) son un nuevo tipo de nanorobot que se está desarrollando como un nuevo tratamiento potencial para las infecciones resistentes a los antibióticos. Los MMR están hechos de metal, como oro o plata, y están diseñados para atacar y matar bacterias. Las MMR se pueden programar para liberar antibióticos u otros agentes antimicrobianos directamente en el sitio de la infección. Esto puede ayudar a matar las bacterias que son resistentes a los antibióticos tradicionales.
Las MMR aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo, pero tienen el potencial de ser un gran avance en la lucha contra la resistencia a los antibióticos. Las MMR podrían usarse para tratar una amplia gama de infecciones, incluidas neumonía, sepsis e infecciones del tracto urinario. También podrían usarse para prevenir infecciones en pacientes de alto riesgo, como aquellos que se han sometido a una cirugía o que están en tratamiento contra el cáncer.
Una de las ventajas de las MMR es que no son susceptibles a la resistencia a los antibióticos. Las bacterias pueden volverse resistentes a los antibióticos al desarrollar mutaciones que las hacen impermeables a los medicamentos. Sin embargo, las MMR no se ven afectadas por estas mutaciones. Esto significa que las MMR podrían usarse para tratar infecciones que son resistentes a los antibióticos tradicionales.
Otra ventaja de los MMR es que son muy precisos. Se pueden programar para atacar bacterias específicas, lo que significa que pueden evitar dañar las células sanas. Esto es importante porque los antibióticos tradicionales pueden matar tanto las bacterias buenas como las malas, lo que puede provocar efectos secundarios como diarrea e infecciones por hongos.
Las MMR son una nueva tecnología prometedora que tiene el potencial de revolucionar la forma en que tratamos las infecciones resistentes a los antibióticos. Sin embargo, se necesita más investigación antes de que las MMR puedan usarse en la clínica. Los investigadores están trabajando para mejorar el diseño de las MMR y desarrollar nuevos métodos para administrarlas en el sitio de la infección. Con un mayor desarrollo, las MMR podrían convertirse en una herramienta valiosa en la lucha contra la resistencia a los antibióticos.
Aquí hay información adicional sobre los MMR:
Caso: Se realizaron estudios de hepatitis en la Escuela Estatal de Willowbrook para niños con retraso mental entre 1956 y 1971. La hepatitis era un problema importante en Willowbrook. Dadas las condiciones insalubres en las que vivían los niños, era prácticamente inevitable que los niños contrajeran hepatitis. Esto se sumó a la estigmatización de los niños, muchos de los cuales se convirtieron en portadores (y luego se reintegraron a las escuelas públicas). El Dr. Saul Krugman, el investigador principal, propuso una investigación que parecía prometedora para distinguir entre cepas de hepatitis y desarrollar una vacuna. Sin embargo, el diseño de su estudio implicó alimentar a los niños con cepas locales de hepatitis viva, es decir, infectarlos deliberadamente.
Krugman argumentó que el desarrollo de una vacuna superaría los daños menores previstos para estos niños. También argumentó que estaban obligados a estar expuestos a las mismas tensiones en las condiciones naturales; serían admitidos en una unidad especial bien dotada de personal donde estarían aislados de la exposición a otras enfermedades infecciosas; era probable que solo tuvieran una infección subclínica seguida de inmunidad al virus de la hepatitis en particular; y solo se incluirían los niños cuyos padres dieran su consentimiento informado.
Sin embargo, los críticos del estudio pensaron que la carta de permiso de los padres restó importancia al hecho de que los niños serían infectados intencionalmente con hepatitis. Además, debido al hacinamiento y las largas listas de espera para el ingreso a la escuela, en ocasiones las únicas habitaciones disponibles para los niños estaban en el ala experimental, lo que influyó en la decisión de algunos padres que no contaban con los recursos para cuidar a sus hijos.
REFERENCIAS:
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El virus de la viruela de los monos es un virus que presenta un 90% de homología genómica con el humano (smallpox) , pero se trasmite de forma natural entre diferentes reservorios animales salvajes y es considerado una zoonosis. A lo largo del siglo XX se desarrollaron diferentes vacunas basadas en el poxvirus vaccinia que fueron utilizadas para la vacunación frente a la viruela humana. Tras la erradicación de la viruela humana estas vacunas dejaron de utilizarse. Las vacunas actuales frente a la viruela de los monos se clasifican por la OMS como replicativas (ACAM2000), mínimamente replicativas (LC16m8) y no replicativas (MVA-BN), siendo esta última la utilizada en la actualidad. La epidemia extraafricana de viruela de los monos de 2022 ha puesto en evidencia la falta de vacunas de eficacia demostrada y de baja reactogenicidad. Se considera que la utilización de esta vacuna en el brote actual puede desempeñar un papel en la prevención o atenuación de la enfermedad como profilaxis preexposición en contactos estrechos de casos confirmados.
REFERENCIA:
Jordi Reina y Carla Iglesias. Vacunas frente a la viruela del mono ( monkeypox ). https://doi.org/10.1016/j.medcli.2023.01.001
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Mensajes clave
No existe seguridad acerca de si el uso de mascarillas médicas o quirúrgicas o mascarillas N95/P2 (o FFP2) ayuda a frenar la propagación de los virus respiratorios según los estudios evaluados.
Los programas de lavado de manos podrían ayudar a frenar la propagación de los virus respiratorios.
¿Cómo se propagan los virus respiratorios?
Los virus respiratorios son aquellos que infectan las células de las vías respiratorias: nariz, garganta y pulmones. Estas infecciones pueden causar problemas graves y afectar la respiración normal. Pueden causar gripe, síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y covid‐19.
Las personas infectadas con un virus respiratorio propagan partículas de virus en el aire al toser o estornudar. Otras personas se infectan al entrar en contacto con estas partículas víricas en el aire o en las superficies en las que han aterrizado. Los virus respiratorios pueden propagarse rápidamente en una comunidad, en poblaciones y países (causando epidemias) y en todo el mundo (causando pandemias).
Las medidas físicas para tratar de evitar la propagación de los virus respiratorios entre las personas incluyen:
· lavarse las manos con frecuencia;
· no tocarse los ojos, la nariz ni la boca;
· estornudar o toser en el codo;
· limpiar las superficies con desinfectante;
· llevar mascarilla, protección ocular, guantes y trajes protectores;
· evitar el contacto con otras personas (aislamiento o cuarentena);
· mantener una cierta distancia de otras personas (distanciamiento); y
· examinar a las personas que entran en un país para detectar signos de infección (cribado).
¿Qué se quería averiguar?
Se quiso averiguar si las medidas físicas detienen o frenan la propagación de los virus respiratorios a partir de estudios bien controlados en los que se compara una intervención con otra, conocidos como ensayos controlados aleatorizados.
¿Qué se hizo?
Se buscaron estudios controlados aleatorizados que analizaran las medidas físicas para evitar que las personas se contagien de un virus respiratorio.
El interés radicaba en saber cuántas personas de los estudios habían contraído una infección por virus respiratorios y si las medidas físicas tenían algún efecto no deseado.
¿Qué se encontró?
Se identificaron 78 estudios relevantes. Se realizaron en países de ingresos bajos, medios y altos de todo el mundo: en hospitales, escuelas, hogares, oficinas, guarderías y comunidades durante períodos de gripe no epidémica, la pandemia mundial de gripe H1N1 en 2009, temporadas de gripe epidémica hasta 2016 y durante la pandemia de covid‐19. Se identificaron cinco ensayos en curso no publicados, dos de los cuales evalúan las mascarillas ante la covid‐19. Cinco ensayos fueron financiados por el gobierno y compañías farmacéuticas, y nueve ensayos fueron financiados por compañías farmacéuticas.
Ningún estudio analizó las pantallas faciales, las batas y los guantes, ni el cribado de personas al entrar en un país.
Se evaluaron los efectos de:
· las mascarillas médicas o quirúrgicas;
· las mascarillas N95/P2 (mascarillas ajustadas que filtran el aire que se respira, más utilizadas por los trabajadores sanitarios que por el público general); y
· la higiene de manos (lavarse las manos y utilizar un desinfectante).
Se encontraron los siguientes resultados:
Mascarillas médicas o quirúrgicas
Diez estudios se realizaron en la comunidad y dos en trabajadores sanitarios. En comparación con no llevar una mascarilla en estudios comunitarios solo, el uso de una mascarilla podría suponer poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que se contagian de una enfermedad similar a la gripe/covid‐19 (nueve estudios; 276 917 personas); y probablemente suponga poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas con gripe confirmada por una prueba de laboratorio (seis estudios; 13 919 personas). Los efectos no deseados se notificaron con muy poca frecuencia, pero se mencionó la incomodidad.
Mascarillas N95/P2
Cuatro estudios se realizaron en trabajadores sanitarios y un pequeño estudio se realizó en un contexto comunitario. En comparación con utilizar mascarillas médicas o quirúrgicas, es probable que el uso de mascarillas N95/P2 suponga poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas con gripe confirmada (cinco estudios; 8407 personas); y podría suponer poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que se contagian de una enfermedad similar a la gripe (cinco estudios; 8407 personas) o una enfermedad respiratoria (tres estudios; 7799 personas). Los efectos no deseados no se notificaron bien, pero se mencionó la incomodidad.
Higiene de manos
Seguir un programa de higiene de manos podría reducir el número de personas que contraen una enfermedad respiratoria o similar a la gripe, o que tienen gripe confirmada, en comparación con las personas que no siguen dicho programa (19 estudios; 71 210 personas), aunque este efecto no se confirmó como una reducción estadísticamente significativa cuando se analizaron por separado las EPG y las EPG confirmadas por laboratorio. Pocos estudios midieron los efectos no deseados; se mencionó la irritación de la piel de las personas que utilizaron el desinfectante para manos.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
La confianza en estos resultados es generalmente baja a moderada para los desenlaces subjetivos relacionados con la enfermedad respiratoria, pero moderada para la infección por virus respiratorios confirmada en laboratorio definida de manera más precisa, relacionada con las mascarillas médicas y quirúrgicas y las N95/P2. Estos resultados podrían cambiar cuando se disponga de más evidencia. La cifra de personas que siguieron las directrices sobre el uso de las mascarillas o sobre la higiene de manos fue relativamente baja, lo que podría haber afectado a los resultados de los estudios.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
Se incluyó la evidencia publicada hasta octubre de 2022.
REFERENCIA:
Version published: 30 January 2023 Version history